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4 Junio 2014 – Nos llega un aviso de Eva de Mont-Roig (Tarragona) informando de una perra abandonada en una gasolinera. Le pedimos fotos y ubicación para tener más información. Nos envía todo esto rápidamente. Le pedimos que mantenga vigilada la perra con agua y comida.

Mientras nosotros en el REFUGI BAIX CAMP íbamos buscando donde ubicar un perro más.

5 Junio 2014 – Contactamos con Tania, una joven que muchas veces desde el anonimato, nos ayuda cuidando de forma temporal de perros abandonados. Como siempre Tania aceptó ayudarnos!!!

Pedimos ayuda por Facebook a personas animalistas de la zona, y Isabel, una Sra que hace un tiempo atrás adoptó a una perra llamada Samsa, se ofreció a hacer de trasporte de la perra desde Mont-Roig hasta Reus.

Ahora solo nos faltaba poder coger a la perra con miedo!!!

Esa misma tarde, Eva e Isabel, se reunieron en la gasolinera, cogieron a la perra y la trasportaron hasta Reus donde la esperaba Tania con los brazos abiertos.

Tona, así la bautizamos, pasó todos los controles veterinarios, solo era una perra joven con miedo a los humanos y abandonada.

Vivió unas semanas con Tania, hasta que tuvimos espacio en nuestro refugio y así fue como estuvo con nosotros unos meses. Fue haciendo grandes progresos como ir perdiéndonos el miedo, aprender a tener un nombre, a pasar por las puertas, saltar para pedir salchichas.

Si era la hora de dar las medicinas (con salchichas) a algunos perros, ella esperaba, daba un salto y nos mordisqueaba muy suavemente la bolsita donde llevábamos las salchichas, pidiéndonos una… Tona ya había empezado a perder el miedo!

Era amiga de todos los perros del refugi. Tenía una especie de “sonrisa” en su boca que se transmitía a todos.

30 agosto 2014 – Una familia Alemana, decidió visitarnos. Luego de hacerles la presentación de todos los perros del refugi. Se fijaron en Tona, aquella perra bretona con miedo, tímida y cariñosa a la vez.

30 octubre 2014 – Desde entonces vive feliz en Alemania, junto a una gran familia que le ha dado la oportunidad que Tona necesitaba, la oportunidad de confiar en las personas y tener una familia.

Cada “gesto o granito de arena”

que todos ponemos en común

generan grandes situaciones de felicidad

como esta historia de Tona

GRACIAS

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